Vagabundo del Dharma
23 de mayo de 2008,23:52
CHARLA DE CAFE
“Además, la honestidad no es una virtud, es una obligación. La brutalidad, en cambio, es un derecho que tienen algunos sistemas nerviosos frágiles. Volar es solamente para los pájaros”
A . C.




Como siempre llegue un poco tarde, ella me estaba esperando sentada en una mesa en la vereda. Hacía varios meses que no nos veíamos, y mentiría si dijera que no extrañaba charlar con ella. Nuestras conversaciones siempre, desde un primer comienzo, habían sido muy profundas, rozando lo intelectual.
Pedí un café doble, para acompañarla y para que pensara que mi problema con el alcohol era algo terminado, y durante la primera hora hablamos de nimiedades. Pasamos por todos los lugares comunes, el trabajo, la familia y todo lo que se refiere a la vida cotidiana. Me contó que habían publicado uno de sus estudios en una revista de ciencias sociales, que su madre hacia dos semanas que había regresado a Barcelona y muchas otras cosas más q no logro recordar. Yo por mi parte comente la vida de cada uno de mis padres, de cómo mi hermano llevaba su vida de casado, que estaban buscando un hijo. Le hable de que en poco tiempo mas se iba a publicar mi segundo libro y que también lo editarían en España. Lo cual me dio lugar para bromear sobre las ventas en el viejo continente. Me felicito por la inminente publicación y para seguir un rumbo coherente empezamos a hablar de literatura. El café se transformo en cerveza y nos hundimos en el mundo de las letras, sobre cada autor que mencionábamos se generaban miles de rutas a seguir y cuando nos dimos cuenta de que el camino q habíamos tomado era infinito, cambiamos de tema.
Aprovecho la ocasión para pedirme que diera una especie de conferencia/taller para los chicos de la villa, lo cual acepte, y si podía llevarlos a conocer mi biblioteca. Como ella sabia de antemano, me negué rotundamente y le recordé que mi casa, aunque lo pareciera, no era la biblioteca nacional y que esta podía si ser visitada por “sus niños” como ella los llamaba.
Mi negativa genero esa cara de fastidio que era muy común durante nuestros últimos meses de convivencia. Por enésima vez me pregunto por que yo era así, y por enésima vez le respondí contándole el cuento de la rana y el escorpión. Para quienes no lo han oído nunca la historia es así: un escorpión llega a una zanja, la cual no puede cruzar por si solo, y le pide a una rana, que estaba por ahí, que lo lleve en su lomo hasta el otro lado, la rana se niega aduciendo que el escorpión podría picarla. Este explica entonces que de ser así morirían ambos, uno por el veneno y otro por q no podía nadar. La rana viéndolo desde este punto acepta, deja que el escorpión se monte en su espalda y cuando iba a la mitad del trayecto siente como el aguijón se clava en su carne, entonces antes de comenzar a hundirse le pregunta al escorpión, :- “pero que has hecho, ahora moriremos los dos.” A lo que el escorpión responde “:- no pude evitarlo, es mi naturaleza”.
Luego de escuchar una vez mas la trágica fabula me pregunto si nunca me iba a cansar de contar la misma historia, y dijo q si era tan buen escritor como decía la critica por q no escribía una nueva analogía. Le respondí que esta me gustaba mucho y q quizás los críticos estaban equivocados.
Sonrió de esa forma que solo ella sabia hacerlo, y puedo asegurar que por un instante pensé que ella deseaba volver a casa. Pero no, ya estaba cansada de mis obsesiones, de las largas horas que yo pasaba encerrado en la biblioteca, de mi manía de escribir después de q hacíamos el amor, de mi grabador para guardar ideas, frases, títulos, etc., estaba harta de mi computadora portátil, a la que ella “cariñosamente” mencionaba como “mi amante”.
El sol comenzaba a caer, con lo cual aproveche para invitarla a cenar a casa, desde hacia dos meses mi casa. Ella rechazo mi amabilidad con la crudeza que la caracterizaba, y se aparto de la situación incomoda preguntándome sobre si veía seguido a mis amigos, yo le dije que si, que todas las noches me juntaba con Johnnie Walker y Jack Daniels. Sonrió nuevamente, ya que le encantaba el humor que yo le imprimía a mis adicciones. Y aprovechando que la moza se acerco a cambiarnos por tercera vez el cenicero, invite al segundo de mis compañeros a la mesa.
Después del segundo bourbon, y sin poderse resistir al efecto que causaba el alcohol en su organismo, dijo algo así como que una de las tantas cosas buenas de su tiempo conmigo había sido conocer esta maravillosa bebida americana. Recordó varias anécdotas relacionadas con lo que yo llamaba “el liquido elemento”, reímos un rato para después hundirnos en un silencio incomodo, que remontamos gracias a un chico de la calle que vendía revistas. Compramos una cada uno y nos pusimos a ojearlas, como era de esperar a los dos nos impresiono unas fotos que rellenaban un artículo sobre el consumo de drogas en las villas y cerramos inmediatamente las revistas. De igual modo empezó a contarme sobre un proyecto que tenía para abrir un centro de recuperación para chicos adictos dentro de la villa, el cual yo destrocé sin piedad punto por punto. Le dije muchas cosas, pero creo q la q mas le molesto fue cuando compare su idea con la de hacer las reuniones de alcohólicos anónimos en una licorería.
Después de tres horas en el bar ella decidió pedir comida, yo ya estaba en el postre y se lo hice saber. Su cara se desfiguro y me pregunto si no sabia lo q era una mentira piadosa. Le dije que no y esbocé una mueca socarrona. Pasando por alto mi burla dio una explicación para q la entendiera un chico de 5 años, cosa q le encantaba ya que creía q de este modo menospreciaba mi intelecto, para finalizar diciendo que detestaba mi maldita honestidad. Levantando la voz dijo q por q yo no podía ser como los demás, por q nunca ocultaba las cosas q a ella le hacían daño.
La mire fijo a los ojos, mientras ella se secaba las lagrimas, y observándola con cierta tristeza le explique que lo único que yo tenia de valorable como persona era justamente eso, que mis verdades me diferenciaban de la mediocridad del mundo, que lo que me mantenía vivo era mi honestidad brutal.
 
Palabras escritas por: big bambula
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  • At 28 de mayo de 2008, 20:21, Blogger maitepr_13@hotmail.com

    la internet apesta decian unos amigos porteños. No esta todo tan mal, hay cosas que valen la pena, les conteste. Y una vez mas, visito otro blog y ratifico mi creencia: en Internet hay de todo, incluso joyitas como esta. Felicitaciones. Comentario al margen: ¡¿Por qué Los Vandalos?, Popono es una masa de ser humano, pero vio...Gustos son gustos.
    Saludos, mai =>
    http://doncellaquinceanera.nireblog.com/