Vagabundo del Dharma
24 de agosto de 2007,22:16
RIENDO EN EL ESPEJO

El séptimo día del séptimo mes del séptimo año de mi séptima vida ha llegado. Y creo que el equilibrio que brindan los números propicia el momento más oportuno para las reflexiones, ya que mañana no tendrían sentido alguno.
Rodeado de una atmósfera borrosa y de un presente inundado de incertidumbres, mirar tanto el pasado como imaginar el futuro se vuelve algo por demás de influenciado. De todas maneras si esperara separarme de las subjetividades para comenzar a escribir, no alcanzarían todos los relojes del mundo para contar las horas, y si bien el tiempo es algo que nunca falta me parece un desperdicio gastarlo esperando.
Desde mi más reciente nacimiento he atravesado tantos caminos como en ninguna de mis anteriores vidas. La diversidad de los rumbos a los que me he dirigido han logrado llenar mi cabeza de experiencias e ideas nuevas. Me encontré sumergido en la siempre oscura noche, recorriendo burdeles, nadando en alcohol y flotando en el humo de los más diversos antros. Entrar en al refugio de todos esos seres bizarros, llenos de historias de derrota y decepción, que deambulan buscando un significado a sus vidas, tratando de encontrar algo que no desean encontrar por que de hacerlo negarían su propia esencia, aprendí a reconocer y aceptar las miserias del mundo.
Recorrí los palacios de la alta sociedad, mezclándome con personas de doble apellido y modales refinados. Escuchando leyendas enmarcadas en oro y plata, conocí la risa falsa amalgamada con deseos aristocráticos. Pero también escuche palabras sabias, llenas de contenido intelectual. Disfrute de esos placeres que solo el dinero puede comprar, la comodidad, los sabores que solo la calidad puede dar, la lencería francesa en el cuerpo de una mujer que nunca ha trabajado. De todo esto supe que no hay razón para encasillar a las personas por su entorno material, pude comprender que lo que le otorga valor a una persona no se compra con dinero.
Camine las avenidas de las grandes ciudades y las pequeñas calles de los pueblos olvidados, y descubrí que la mediocridad se encuentra en todos lados. No hace distinciones de ningún tipo, mancha todo lo que toca a su paso, tiñéndolo del color del pensamiento masivo, despojándolo de toda clase de reflexión propia. Creando entes obedientes, vulgarizados y sin capacidad disernimento alguno.
Me perdí en el laberinto de las palabras que producen toda clase de sensaciones, que llenan el cuerpo y el alma hasta limites inimaginables, que impregnan paginas que ayudan y enseñan a vivir, que impulsan convicciones, reafirman valores intrínsecos e incentivan la búsqueda de la verdad, del real sentido de nuestra existencia.
Los caminos recorridos han estado llenos de alegrías y tristezas, han señalado un rumbo que ninguna brújula podrá jamás marcar.
Los años que me quedan serán siempre transitados por los senderos más difíciles, esos que me llevan a tener el valor de nunca dar un paso atrás.
 
Palabras escritas por: big bambula
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